La leyenda de la crema Chantilly

La creación de la crema Chantilly es frecuentemente y por error, atribuida a Vatel en 1671 en las cocinas del castillo de Chantilly. François Vatel fue el mayordomo de Luis II de Borbón-Condé, conocido como el “Grande Condé”, primo del rey y propietario de Chantilly.

En abril 1671, él es puesto a cargo, por Luis II de Borbón-Condé, de organizar el recibimiento de Luis XIV a Chantilly con el fin de sellar la reconciliación entre los dos primos. La fiesta ofrecida al rey y a la corte del 23 al 25 de abril es una serie de comidas, iluminaciones, caza y otros eventos de una suntuosidad raramente vista.

Sin embargo, había faltado la carne roja el jueves y viendo que no llegaban las provisiones para la comida del vienes, Vatel se suicida, no pudiendo afrontar el fracaso.

Seguramente inspirados por estos dos problemas de provisiones, se cuenta que también le faltaba crema a Vatel. Buscando como compensar esta penuria, el había batido bruscamente la crema para darle volumen y la habría llamado “Chantilly”. Si la anécdota es seductora, es totalmente falsa.

Restablezcamos entonces aqui la verdad.

Se sabe que cremas batidas son servidas en la época de Catalina de Medicis. También en 1650, en una comida ofrecida a la corte en Bagnolet para Marie de Bourbon-Condé se sirvió “mucha leche y cantidad de crema batida” (Loret, 1650).

Pero el azúcar está ausente en esta receta.

Hay que esperar un siglo para encontrar la aparición de la apelación “Chantilly” en los libros de cocina.

En 1750, Menon, autor culinario, en su obra da la receta de queso a la chantilly. Pero no es hasta el fin del siglo XVIII, treinta años más tarde, cuando una verdadera asociación de la crema conocida como “Chantilly” y el sito mismo es confirmada en la Aldea de Chantilly.

En 1775 Luis José de Bourbon, príncipe de Condé, propietario del domaine de Chantilly, inspirado por los escritos de Rousseau, el regreso a la naturaleza, la vida sana y simple de los campesinos hace construir la Aldea de Chantilly.

Siete casas de campo, son entonces construidas al este del parque: un establo, una lechería, un molino, un cabaret, un granero y dos pequeñas casas rusticas, con tejados de paja. Formando un pequeño pueblo dentro de un paisaje sombreado.

El establo, la lechería y el molino cumplen con sus verdaderas funciones, en el interior de los otros dos edificios, nos encontramos con la sorpresa del lujo de los apartamentos de los príncipes: un comedor, una sala de billar, un salón...

Desde 1775, el príncipe de Condé organiza aquí regularmente cenas, meriendas para sus seres queridos. Recibe aquí también huéspedes importantes como, en 1777 al emperador José II, hermano de María Antonieta (quien se inspirara de esta Aldea para construir la aldea de Trianon) o incluso a las hijas de Luis XV.

La aldea se convierte en lugar de fiestas magnificas, conciertos, paseos en piragua en el pequeño canal y de cenas refinadas.

En 1784, la baronesa María Féodorovna, da informaciones preciosas acerca de la recepción: “nunca antes había comido una crema tan buena, tan apetitosa, tan firme. Tenía un plato de frutas en conserva y los primores mezclados, envueltos con una mouse, flores del campo con nidos de pájaros en las cuatro esquinas, formaban la más bella copa jamás admirada”.

Por fin por primera vez se situaba la crema Chantilly en Chantilly!

Pero queda un gran misterio entre las “cremas batidas” del siglo XVII y la crema Chantilly de 1784. Que cocinero tuvo la idea de poner azúcar en la crema? Que invitado de los príncipes de Condé la bautiza Chantilly?

Numerosas recetas guardan el secreto de su nacimiento, dándonos la posibilidad de inventar maravillosas historias.